Nombrar Para Existir
- Elsa
- 7 oct 2018
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 3 jun 2020

Photo by Jacob Ufkes on Unsplash
Hoy en día todos estamos familiarizados con el lenguaje incluyente, incluso algunos les molesta oír todos
y todas, con todos y con todas, en fin. No obstante, y a pesar de que nos alargue los discursos, es importante nombrar, para existir. Con esto no quiero decir que, si no decimos, por ejemplo los Jefes y las Jefas de Estado y de Gobierno, las mujeres que tengan ese cargo no existen físicamente, que por cierto ya son minoría. Por supuesto que sí existen, pero en el discurso quedan invisibles, y además lo que no nombramos, de cierta manera lo pasamos por alto.
Sobre el hecho de nombrar para existir, en la universidad nos hacían un ejercicio, muy ilustrativo sobre el tema de nombrar, nos mostraban una imagen con nieve. En Colombia, rara vez puedes ver nieve, sólo si escalas montañas a alturas muy significativas donde hay nieves perpetuas -- que por lo demás, por el calentamiento global están desapareciendo -- con lo cual la nieve no es algo que sea parte de nuestra cultura. Pues bien, en esa foto en la que sólo veía nieve, los Inuits, pueblo originario de Alaska pueden ver diversas clases de nieve en la misma imagen, las cuales tiene clasificadas y les tienen un nombre. Es decir, al ser nombradas existen para ellos, de hecho, tienen 100 palabras de tipos de nieve, de acuerdo a su consistencia, humedad, solidez, y para una cultura que depende de la nieve, tiene todo el sentido diferenciarla bien.
Comento esto, porque en los últimos años he sentido que estamos frente una epidemia en contra de las mujeres, todos los días hay una nueva historia de feminicidio, acoso, y violencia especialmente sexual de nuestra contra. Desde el movimiento #METOO, no dejan de salir nuevas historias, la más reciente y sonada, el juez Kavanaugh nominado al tribunal supremo norte americano envuelto en escándalos de acoso y abuso sexual. Es así, en todos los niveles sociales y los sectores económicos.
Pero el tema no es que antes no existiera, sólo que eran temas que no se nombraban, al menos no en el debate público. El hecho de que ya se nombre y se hable de la violencia contra las mujeres, pone en evidencia una realidad cotidiana, invisible para muchos, que en lo personal me angustia, y me preocupa como mujer y madre de una niña. Tan visible es el tema ahora, que recientemente han premiado con el Nobel de la Paz a una mujer, Nadia Murad y un hombre, Denis Mukwege; la primera quién fuera esclava sexual de un grupo del Estado Islámico en Irak, quien supero su tragedia para hacer activismo en contra del uso de la violencia sexual como arma de guerra. Y el Dr. Mulwege, ginecólogo que atiende a víctimas de violencia sexual, mujeres, niñas y bebés, en la República del Congo, en donde las agresiones sexuales en contra de las mujeres son usadas como práctica de guerra. Esto es un hecho, sin duda muy importante en el reconocimiento de estos graves delitos, y un paso importante para prevenirlos, y aun que es un pequeño paso, frente a todo lo que falta, para que llegue el día en que ejercer violencia contra las mujeres, sea la excepción y no la regla.
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