My Little Feminist
- Elsa
- 26 ago 2018
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 3 jun 2020

Mucha de las mujeres de mi generación hemos vivido nuestras vidas siendo conscientes que hay
prácticas culturales de “Ser hombre” que nos violentan como mujeres. Quiero dejar claro que no son los hombres el problema, y que hay hombres que practican su masculinidad sin agredir a las mujeres. El tema es que algunas formas en las que se construye la masculinidad, nos agreden física, psicológica y simbólicamente. Por ejemplo, cuando estaba adolescente sabía que no podía pasar sola al frente de una construcción llena de trabajadores, sin que no me sintiera en riesgo e intimidada por el acoso, también recuerdo pensar que usar ropa demasiado provocativa, podía transmitir un mensaje de disponibilidad que no quería dar, conllevar a acciones que podían ponerme en una situación desagradable. Pero esto y muchas cosas más, las veía como son las cosas, no pensaba que esto no es “Normal”.
Ahora que sé que no es normal, y que tengo una hija pequeña, me he preguntado cómo enseñarle que la feminidad no es exclusivamente la construcción tradicional de las mujeres. Pero en qué momento empezar, y cómo poder transmitir que es libre, sin abrumarla, ya que el contexto social dominante es machista. Por su puesto que no tengo una respuesta absoluta, pero al menos estoy empezando a sensibilizarla desde su más temprana edad.
Sin ser radical, erradicando las princesas y el rosa de su vida, lo que hago es brindarle otras miradas de qué es ser mujer y tratar de sacar lo positivo de lo que la cultura te impone. Las princesas, pues la puedes ver como heroínas, con un poquito de distorsión, de la visión tradicional, muchas de las historias pueden ser releídas mostrando mujeres que se atrevieron a buscar cosas diferentes. En las versiones animadas he notado que es más fácil con las películas más recientes de Disney, que con los clásicos como Blancanieves o la Bella Durmiente, pero incluso éstas princesas pueden ser entendidas diferentes.
Otra gran herramienta, son las nuevas publicaciones para niñas que enseñan otros roles de las mujeres, como por ejemplo “Cuentos para niñas rebeldes” o la colección de libros “My Little Feminist”, estos últimos son mi gran descubrimiento. Son libros para bebés o niños en primera infancia, que muestran ejemplos de mujeres reales muy diferentes a las tradicionales princesas. Son 4 libros, sobre políticas, activistas, artistas y pioneras; que en la historia nos han demostrado ¡que las niñas pueden ser lideres!
No obstante, ¿cómo manejo los tradicionales roles que las niñas hoy en día reproducen, como jugar a la mamá, a la cocina o a limpiar la casa? Y sí mi hija que aún no cumple dos años, juega a la mamá, a la cocina y a limpiar, y ama las princesas, en cambio no juega a la oficina, a pesar de que soy una mujer trabajadora, ni se identifica con una científica, como yo quisiera. En primer lugar, tengo que decir que la sociedad no ayuda mucho, mi hija comparte conmigo en el espacio privado de mi hogar, donde ve como yo la cuido, cocino y limpio, y de paso, su papá también. Pero no la llevamos a el trabajo, por que es muy pequeña, y porque el mundo laboral rara vez es compatible con la familia y los hijos, y menos cuando los niños son muy jóvenes. Así que es normal, que juegue a lo que ve que hago en casa, y aquí es donde no ser dogmática es importante, es una bebé, y creo que la conciencia de empoderamiento puede ir poco a poco integrándose, sin inhibir o limitar lo que está dado a las niñas pero dando versiones alternativas, sin dar tanta importancia, en un ejemplo dejándola usar rosa, pero también azul y todos los colores.
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