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Mi cuerpo tiene voz

  • Foto del escritor: Elsa
    Elsa
  • 2 ago 2019
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 3 jun 2020


Photo by Viliman Viliman on Unsplash

En este mes de julio que finalizó, hace 55 años, una mujer se atrevió a cuestionar los cánones estéticos

de la moda femenina de los 60s, y mostrar más piel, de lo que la cultura tradicional permitía, sin calificarlo de inmoral. Ella fue Mary Quant, diseñadora británica a quien se le imputan la autoría de la minifalda, que más que una prenda de vestir o un estilo de diseño, se convirtió en un símbolo de empoderamiento femenino y de trasngresión de las reglas morales existentes, una prenda de denuncia por las cual las mujeres de la época, pero también las actuales, podemos decir simbólicamente, que nuestro cuerpo nos pertenece y podemos elegir exhibir lo que se nos antoje. Pero lo interesante del diseño de la prenda fue su enorme éxito frente a las mujeres de la época, quienes dispuestas a usarlas expresaban que la mujer moderna reclamaba un espacio social, buscaba individualidad y autonomía.

Por supuesto, que en pleno siglo XXI, la exhibición del cuerpo no escandaliza a nadie, en especial en los países de cultura occidental, incluso ahora, desde la publicidad hay la tendencia de objetivizar el cuerpo de las mujeres, mostrando cada vez más piel como método de mercadeo para vender más productos. Incluso, algunas personas, creen que la minifalda, que en principio mostraba una ruptura de las mujeres con los estereotipos del pasado, es más bien una prenda de provocación, o peor aún como una invitación a tener libre acceso al cuerpo de la portadora de la falda. Una desfiguración de la idea de la prenda, y sobretodo el menosprecio total de la mujeres, que somos individuos independientes, y autónomos, que no actuamos bajo subordinación de los deseos del hombre, como algunos aun creen.

Pese a que ha pasado medio siglo, las mujeres aun debemos tener resistencia múltiple en el tema de nuestros atuendos, por un lado, debemos sentirnos libres y exigir a la sociedad que se nos respete el derecho de usar cualquier prenda que muestre piel o que la esconda, incluso más de los que algunos quisieran, ya que eso es parte de la expresión libre de nuestra personalidad. El largo de la falda o la profundidad del descote es cuestión de gustos personales. Por otro lado, es totalmente aberrante e inaceptable que hay quienes justifique cualquier acto de violencia y/o acoso a las mujeres basados en la decisión libre de ellas sobre su atuendo; y finalmente, tenemos que luchar contra los estereotipos y la objetivizacion que la publicidad y mercadotecnia nos impone sobre la ropa, es increíble pero si se ponen a pensar un hombre no tiene que pensar que tan ajustado es su pantalón, al salir a la calle.

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