El Desnudo Detrás de Cámaras
- Sofía
- 28 oct 2018
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 9 may 2020

Photo by Annie Spratton on Unsplash
En los meses post #MeToo, pareciera que las cosas empiezan a cambiar para nuestrxs vecinxs al norte.
Dentro de Hollywood, el movimiento está teniendo efectos muy reales en los sets cinematográficos; me refiero específicamente al llamado intimacy coordinator que HBO acaba de instaurar para servir de apoyo a las actrices y actores durante las filmaciones de escenas de sexo. Éste coordinador de intimidad se encargará de cuidar a lxs intérpretes en esos momentos en los que están más expuestxs, “dando protección física, social y profesional” (Kerr 2018). Un gran paso para la industria estadounidense.
En México, aún hay mucho trabajo por hacer para la protección de lxs intérpretes y la regularización de procesos que reduzcan las situaciones de riesgo. Empezando por las cláusulas de desnudez. El desnudo y el sexo simulado son gran parte de la industria del entretenimiento. Hay que hacer hincapié en la palabra “simulado”. En su mayoría, las escenas de sexo en cine o televisión simulan el acto sexual, a veces sugiriendo hasta el desnudo. Enseñar una fracción del cuerpo sin ropa es suficiente para que la audiencia imagine y acepte la escena como real. Estas escenas se graban generalmente con mucho cuidado y respeto a los actores (o así debería serlo). Aún cuando una o ambas partes se muestran desnudas, el intérprete debe tener la última palabra sobre lo que se muestra, cuánto se muestra, por cuánto tiempo, y haciendo qué. En otros países, todo esto debe ser pactado antes de tiempo y especificado bajo contrato en un documento llamado Nudity Rider. Los nudity riders especifican las condiciones exactas bajo las cuales se grabarán las escenas de desnudo o sexo simulado: iluminación, contexto, escena, ángulos. Se incluyen cláusulas especificando quiénes estarán presentes, si se pueden o no tomar fotos, y se designa a una persona de vestuario que tendrá una bata lista para el intérprete entre tomas.
Nueva Zelanda, Canadá, EUA, estos países son algunos de los que reglamentan el desnudo o desnudo parcial a cámara, incluyendo la regulación de escenas de sexo simulado. Entre otras, estipulan que: 1) Se debe dar aviso del desnudo desde antes del primer casting. 2) El actor no tendrá que desnudarse completa ni parcialmente en el primer casting. 3) Si se requiere ver al actor desnudo en un casting posterior, se le permitirá el uso de una tanga y pezoneras. 4) El actor está en su derecho de decidir no hacer una escena de no sentirse cómodo, pero la productora podrá hacer uso de un doble de cuerpo. Y las especificaciones siguen.
Una llamada a la Asociación Nacional de Actores (ANDA) reveló que no hay nada escrito que indique que un director de casting o director de proyecto deba advertir al talento sobre un desnudo previo al primer casting. El delegado comentó que en teoría se debe advertir, y que uno no se tiene que desnudar si no quiere o si no fue previamente acordado, pero no hay nada que lo indique oficialmente y mucho menos quien lo implemente como regulación. Si el proyecto no está asociado a la ANDA, pues “te @$%ste”, pues menudo, las productoras no siguen dichas recomendaciones, recurriendo a la presión y coerción al momento de grabar, agregando escenas que no se habían discutido previamente, o decidiendo requerir el desnudo en el momento.
Esto no se limita al ámbito profesional, en las escuelas, existen maestrxs que aprovechan la naturaleza experimental del juego teatral para llevar a los alumnos a situaciones inapropiadas. Seguido he escuchado la expresión, “hay que desnudarse para ser vulnerables,” tanto metafórica como literalmente. La vulnerabilidad siendo el Santo Grial de la actuación honesta y realista. "En una clase nos tuvimos que desnudar… era opcional.” Me platicaba una estudiante de una escuela de actuación de la ciudad. “¿Si te hubieras salido te habrían reprobado?”, le pregunté. Pensó. “Pues sí.” No es posible saber si la habrían reprobado o no, pues ni ella ni sus compañerxs se salieron. Pero la posición de poder del profesor y la fuerza que ésta ejerce sobre lxs alumnxs es clara.
Son innumerables las situaciones como estas, ya que la industria está plagada de comportamientos predatorios a todos los niveles. Gente que busca aprovechar su poder sobre lxs incontables jóvenes que llegan a ésta ciudad queriéndose abrir camino en el mundo del cine, televisión y teatro. Por eso es necesaria una reglamentación clara que proteja los derechos de lxs intérpretes. ¡Bienvenidxs lxs coordinadores de intimidad! Eso sería increíble. Si aún parece un sueño, basta con empezar con cláusulas firmes de parte de los sindicatos y un interés real en cuidar a su población, sean o no sean miembros registrados.
Visita nuestra página cada semana para un nuevo post.
Comments