Más allá del color de piel
- Sofía
- 9 jul 2019
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 9 may 2020

Foto de Dylan Bonner
La semana pasada Disney anunció que Halley Bailey será Ariel en nueva película de La Sirenita.
Halley, una actriz y cantante, "posee la rara combinación de espíritu, corazón, juventud, inocencia y sustancia, además de una voz gloriosa, que son cualidades intrínsecas y necesarias para interpretar este personaje icónico”, según el director Rob Marshall.
Sin embargo, y muy desafortunadamente, una sección suficientemente vociferante del internet se dio a la tarea de desacreditar a la actriz y de reprochar la elección de Disney, por ser Halley Afro-descendiente, con el hashtag #notmyAriel. Fueron varios los argumentos en contra, desde remarcar que la historia es Danesa, hasta apelar a la nostalgia por el personaje de la infancia. Me gustaría hacer el ejercicio de desafiar y desmentir los argumentos más sonados, buscando llegar a un lugar de apreciación por la joven artista y de apertura a que otros cuerpos ocupen lugares importantes en la pantalla, sin causar tanto revuelo.
Primer Argumento:
"La Sirenita es un cuento de hadas danés escrita por el autor Hans Christian Anderson, por lo tanto el personaje debe ser blanco, pues los daneses son blancos.”
La primera parte de esa oración es correcta, el autor del cuento era un hombre blanco viviendo en un país mayoritariamente blanco. Sin embargo, el cuento no está situado en ningún país en particular, sino en mar abierto y un país indefinido junto al mar. El origen de los personajes no es parte importante de la historia, es decir, no es un factor que defina la acción de la historia. Lo que importa es que una joven quiere tanto a un muchacho que está dispuesta a sacrificar todo por él. Esa historia no tiene etnicidad ni orígenes apegados a una situación histórico-política. Además, hay una frase clave que no podemos olvidar: cuento de hadas. La historia es una fantasía en la cual no juega la nacionalidad del autor; creo que si podemos aceptar que hay seres que tienen torso de humano y cola de pescado, podemos aceptar la posibilidad de que esos seres sean de más de una raza. Como último contrapunto, aunque el país es mayoritariamente blanco, un 13.7% de la población es de otros grupos étnicos, lo cual significa que aún si quisiéramos situar el cuento en Dinamarca, no está fuera de las posibilidades que el personaje tuviera la tez de otro color.
Argumento número dos:
“El cuento de hadas original habla de la piel pálida y las manos blancas de la sirenita, por ende, debe ser blanco el personaje, pues así lo retrató también Disney.”
El cuento de hadas original también habla de los ojos negros del príncipe, detalle que la película animada decidió cambiar. La sirenita tiene a su abuela, quien le da consejos sobre qué hacer, pero éste personaje no existe en la versión animada. En el cuento de hadas, no está prohibido ir a la superficie de la misma manera que en la película: al contrario, las sirenas deben esperar a cumplir quince años día en el cual pueden subir a la superficie a modo de ritual, y pueden continuar haciéndolo posteriormente. La bruja le corta la lengua a la sirenita, y aunque le da la posibilidad de tener piernas y caminar, cada paso le duele a la sirenita como si estuviera caminando sobre agujas. Hay "bellas esclavas" que cantan para la realeza en el castillo. El príncipe está tan encantado con su “pequeña expósita,” como la llama, que le permite dormir junto a su puerta en un cojín (sí… como perro). Finalmente, en el cuento original, las sirenas no tienen alma inmortal, y cuando mueren se convierten en espuma. La sirenita debía casarse con el príncipe o convertirse en espuma, al no lograrlo y él casarse con una princesa, tiene una última oportunidad de salvarse, si mata al príncipe. Tanto lo ama que no puede matarlo y se avienta al mar donde se convierte en espuma.
Todo esto para decir que una gran parte de los detalles del cuento de hadas original no llegaron a la película animada de Disney (y probablemente pocos quisieran que se agregaran si quieren ver su cuento con el final feliz que amamos). ¿Por qué es tan importante el detalle de los “blancos brazos” de la sirena? Seguramente lo que importa más es el poder de su voz, con la cual inicialmente enamora a Eric, su espíritu aventurero que la lleva con la bruja, y su belleza interior y exterior - ninguna de las cuales son cualidades obligadamente “blancas” o de cualquier otro origen étnico.
Argumento número tres:
"Doble moral: Si a Mulan o a Jasmine las hubieran personificado actrices blancas, habría habido gran rechazo, pero a esas personas no les dicen racistas, en cambio cuando a un personaje caucásico lo representará una persona negra y hay gente en desacuerdo, son racistas."
El contexto lo es todo. Gran parte del enojo que ha surgido a partir de varias decisiones de casting en las cuales un personaje no caucásico es representado por un actor o actriz blanco o blanca se debe a una larga historia de “blanqueamiento” de historias de minorías: Jesús, Cleopatra, el Dalai Lama, todos han sido representados por actores blancos, cuando sus contrapartes históricas no lo habrían sido. Lo que las audiencias exigen hoy en día es que este blanqueamiento por la parte de Hollywood no continúe, especialmente con personajes de la vida real. El caso de Mulan y Jasmine son ejemplos de personajes, si bien no de la vida real, pero que están situados en un país, región, o cultura en el cual no habrían sido caucásicos - China Imperial y el Medio Oriente medieval (posiblemente siglo IX o X). El origen de ambos personajes es importante para el contexto de la historia, La Sirenita, en cambio, no está situada en un país o cultura específica, lo que significa que su apariencia étnica no es importante para la historia. Adicionalmente, si quisiéramos entrar en detalles, la película animada de Disney construye un mundo ambiguo, retratando a Grimbsy (una especie de abuelo/figura paterna de Eric) como inglés, al cangrejo Sebastian como jamaiquino, y a la mayoría de los demás personajes como americanos - así que ni Disney mostró preocupación por los orígenes o autenticidad del cuento de hadas.
Espero que mi breve análisis ayude a cambiar algunos pareceres o al menos invitar a una reflexión sobre el porqué de su resistencia hacia la posibilidad de una Ariel con apariencia distinta a la caricatura. Creo que es un importante paso de parte de los grandes estudios para la representación y diversidad. El entender que no sólo la “experiencia blanca” es universal y que no sólo los “artistas blancos venden," sólo llevará a historias más diversas que nos enriquecerán a todos. ¿Tú qué piensas?
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